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¿Por qué me duele?

Estamos en la mejor época de la historia tecnológica, los tratamiento más avanzados, las técnicas más modernas, todo el conocimiento que puedas imaginar a golpe de clic y sin embargo, las cifras de dolor siguen aumentando.

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Ironías a parte, si queremos afrontar nuestra dolencia, tendremos que profundizar un poco en el concepto. Este será el primer paso para deshacernos del que vino para quedarse, el dolor.

Imaginando..

Para dar sentido a esta experiencia de dolor, tal vez sería interesante poner el foco de atención en otra parte del cuerpo. Alguna que creamos entender muy bien. Centrémonos en nuestro sistema auditivo.

Para poder escuchar no es necesario que solo hayan oídos. Además, necesitamos de un órgano que procese esa información que llega a través de nuestro sistema auditivo. El cerebro. Es ahí donde se le da significado a los sonidos que captan nuestros oídos.

Nuestros oídos y el contexto

Hagamos el siguiente juego de visualización. Imaginemos que has salido una noche con un grupo de amigos y has tomado unas copas. Los llevas a casa para seguir con la fiesta y mientras ellos van haciendo los preparativos, aprovechas para escaparte al baño situado en la planta superior. Al tratar de encender la luz te das cuenta que no funciona, por lo que te encuentras en un baño oscuro, solo y sobre un suelo de madera que genera un sonido que cruje.

Mientras tanto, tus amigos siguen de fiesta en la planta baja y si los has elegido bien, te van preparando otra bebida..

Contesta honestamente esta pregunta. ¿Crees que reaccionarías de alguna manera determinada frente a ese sonido que acabas de escuchar? ¿Estarías feliz?

A continuación, vamos a ponernos en una situación similar. A la noche siguiente, ya recuperado de la fiesta, haces exactamente lo mismo. Planta superior, baño, estás solo, suelo de madera que cruje..La única diferencia es que esta vez , en lugar de haber estado de fiesta con amigos, acabas de ver una película titulada «La masacre en Tejeda».

¿Cómo interpretarías ahora el crujido del suelo? Probablemente sentirías bastante miedo. Sin embargo, pregúntate ¿Qué es lo que ha cambiado? Era la misma situación y el mismo sonido entrando por tus oídos y llegando a tu cerebro.

¡El contexto ha cambiado!

Mientras que en la primera situación estabas pasando un rato agradable con amigos, la otra podría ser comparada con una situación de desprotección y vulnerabilidad.

De alguna manera, es eso lo que sucede con el dolor también. Un estímulo llega a nuestro cerebro y este emite una respuesta en función de lo amenazante que considere ese contexto concreto. Entonces, «produce» dolor o no. ¿Tiene sentido verdad?

Dejemos la audición a un lado y profundicemos un poco para entender qué es el dolor.

El dolor y el contexto

Si algunas vez te has torcido el tobillo, sabrás por experiencia que no es muy agradable, incluso puede llegar a ser muy doloroso.

Volvamos al ejercicio de imaginación y pongámonos en una situación en la que estamos caminando por la carretera, te tropiezas y te tuerces el tobillo. Hay mucha hinchazón, adquiere un color negruzco y «hay mucha lesión» dentro del tobillo. ¿Sería normal pensar que te dolería mucho verdad?

Pongámonos ahora en el escenario 2. Esta vez, haces exactamente lo mismo. Carretera, tropiezo, te tuerces el tobillo, misma cantidad de lesión, color desagradable, hinchado..Esta vez, sin embargo, el camión de la basura viene directamente hacía ti.

¿Crees que dolería ahora? Muy probablemente, si tu subconsciente valora algo tu vida, estarías más concentrado en salir del camino de ese camión. Eso sería lo más importante y no el tobillo torcido.

En los dos ejercicios de imaginación que realizamos anteriormente, es nuestro cerebro quien toma la decisión de, o bien dar la señal de «miedo» en la casa, o bien enviar la señal de «dolor» en la carretera.

El dolor viene del tobillo, lo sientes en esa zona, pero es el resultado de la respuesta de nuestro cerebro. Es ahí donde se origina.

Este blog no constituye una relación terapeuta- paciente. Si tienes algún problema te animamos a que consultes a tu profesional sanitario de confianza o pidas una consulta con alguno de nuestros fisios.

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